domingo, 11 de julio de 2010

La fórmula del amor.

Al ser gente de teatro, uno desarrolla mucho sus habilidades de observación y de imitación, por lo que siempre he estado obsesionado con los rituales. Como "homo sociabilis" tenemos una gran cantidad de rituales en nuestra vida, sin embargo, ya escribiré sobre los rituales, saco el tema por que al estar obsesionado con los rituales no había puesto mucha atención a los procesos.

Hoy curioseando resolví o leí sobre el proceso químico de nuestro cerebro cuando nos enamoramos.

La autora, Gilda Flores Rosales Profesora Titular C en la Sección de Bioquímica y Farmacología Humana del Departamento de Ciencias Biológicas de la FES Cuautitlán, UNAM; separa el proceso en 4 etapas, tres que son comunes para el amor y la amistad y una última que es exclusiva del amor erótico o enamoramiento, etapas y procesos que resumo a continuación:

1a Etapa: Primera impresión:
En esta etapa son los sentidos los que juegan el papel principal. Los ojos para ver si te gusta o no, el olfato que capta las feromonas, que son producidas por las glándulas sudoríparas de las axilas y la piel de la entrepierna. Lo curioso es que cada quien tiene su mezcla especial lo que conforma un aroma propio. Diariamente puedes oler cualquier cantidad de olores personales, pero hay uno de entre todos que en proceso inconsciente resulta atractivo. "La mezcla específica se distingue de las demás porque la señal en el receptor olfativo genera una agitación y se tiene la necesidad de buscar con la vista el origen de la perturbación. Cuando se tiene al blanco en la mira y se produce el contacto visual, una descarga eléctrica pone al cerebro en un estado especial que despierta a un conjunto de células en el sistema límbico, que secretan a su vez una sustancia conocida como feniletilamina (FEA)".

La feniletilamina la podemos encontrar en el chocolate y en algunas anfetaminas, se usa también en los antidepresivos (interesante ¿no?)

2a. Etapa: Atracción.
Aquí la cosa se pone más interesante. Según el estudio, la feniletilamina provoca un estado de inconsciencia (apendejamiento dicho de otro modo), es como ese momento que se ilustra en las películas en las que la vista se enfoca sólo en el objeto deseado, el corazón se acelera y tu cuerpo se congela, lo más interesante es que este proceso dura tan sólo un segundo. "Para recuperar el control, el cerebro secreta dopamina o norepinefrina, ambos neurotransmisores, que estimulan al hipotálamo; éste último se comunica químicamente con la hipófisis, de ahí a la tiroides; luego al páncreas, las glándulas suprarrenales, y después, en el caso de las mujeres, con los ovarios; en el caso de los hombres, con los testículos. Al final de la comunicación química ocurre: cierre de vasos sanguíneos, venas y arterias periféricas; aumento de presión arterial; ligero aumento de temperatura; escalofríos; sudoración principalmente en cara y manos; aumento de frecuencia respiratoria, y por consiguiente, suspiros; al aumentar la frecuencia cardiaca se siente un vuelco, éste es el origen del “flechazo de cupido”. Después viene un aumento de glucosa en la sangre; dilatación de pupila; y contracción de estómago e intestino, lo que se interpreta como “mariposas en el estómago”; todo junto forma lo conocido como arrebato sentimental, el cuerpo se arquea y todo parece una fiesta, y sí lo es pero química".

3a. Etapa: Afecto o enamoramiento.
Ya que se hizo la fiesta, el cerebro debe encargarse de poner en orden y equilibrio todo el relajo que hicieron las sustancias segregadas, ahí vienen las clásicas endorfinas y encefalinas, que como buenos opiáceos del cerebro producen tranquilidad, calma, alegría y una estúpida cara de satisfacción. " El cerebro sabe que debe controlar las variaciones de temperatura y sobre todo de azúcar, por lo cual el páncreas secreta insulina, de esa manera se transporta la glucosa a los tejidos para metabolizarse, y así el organismo se tranquiliza. Sin embargo cuando bajan los niveles de glucosa hay una nueva señal: serotonina, traducida como la necesidad de algo dulce. En los hombres, la señal es casi imperceptible, y a la larga produce baja de peso; en cambio, para las mujeres, la necesidad de azúcar es imperiosa y puede provocar un aumento de peso.
Después de todos estos procesos químicos, se produce oxitocina, conocida como “el péptido del amor” o “sustancia del abrazo”, que genera la urgencia de la sensación táctil, del contacto directo con la persona amada. En el caso de la amistad, se cierra el ciclo y puede convertirse en una relación duradera; sin embargo, para el enamoramiento, se necesita cada vez más el intercambio químico; así se llega al beso, donde olor y sabor se juntan, provocando una memoria a muy largo plazo".

4a. fase: Pasión (fase neuroendócrina)
Al ser un fenómeno tan placentero, el asunto nos provoca cierta especie de adicción, misma que hace que nuestros impulsos eróticos sean cada vez más intensos y en intervalos más cortos, lo que nos llevará si cerrmos bien el ciclo a una relación sexual. "Las glándulas suprarrenales aumentaran su producción de testosterona tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los hombres, la cantidad de testosterona aumentará mucho, ya que se sumará a la aportada por los testículos, ocasionando la llamada “valentía territorial” que servirá contra posibles contrincantes y una veloz iniciativa para presionar a la pareja. Para las mujeres esa pequeña diferencia en el aumento de testosterona provoca una especie de ceguera en el juicio y toma de decisiones, motivo por el cual no se oyen consejos y lo único en mente es estar con la pareja, aumentar el contacto físico y tener relaciones sexuales, con esto se cierra el ciclo amoroso".

El estudio arroja también datos interesantes con respecto a la duración de las etapas y algo reacionado con la fidelidad que dejo hasta el final porque está interesantísimo.

La primera etapa puede durar de 2 a 3 años.
La combinación de las siguientes etapas puede durar hasta 4 años.

Si hacemos la suma, nos dan 7 años, y después de esto, la relación se convierte básicamente en una relación "racional", esto no quiere decir que se deje de sentir atracción o mariposas en el estómago, simplemente quiere decir que los fenómenos químicos en nuestro cuerpo hacia nuestra pareja suceden a otro ritmo (costumbre) y es a partir de aquí, como bien lo dice la autora del estudio, que pasamos de "la pasión involuntaria de amarse" a "la voluntad de amar".

Como nota al pie, resulta que en los cisnes, los gansos o los lobos, existe una hormona llamada vasopresina que provoca que después del encuentro sexual, permanezcan juntos en cada ciclo de apareamiento. "La muerte de la pareja, lleva a estos animales al suicidio o a una vida en solitario. Por otro lado, aunque los humanos secretamos esta hormona, no lo hacemos en cantidad suficiente y de manera constante, lo cual deja abierta la puerta para buscar otra u otras parejas. Las civilizaciones monogámicas, como la nuestra, lo son en base a relaciones intelectuales, no bioquímicas. La religión, la moral, las leyes y, sobre todo, la inteligencia ayudan a mantenernos con la misma pareja toda la vida, lo cual nos revela que la vida en pareja es un arduo ejercicio intelectual".

Pues a partir de esto cada quien puede sacar sus propias conclusiones. me pareció apasionante el proceso y quise compartirlo con ustedes. Habrá quien piense que el amor va más allá de un proceso bioquímico en nuestro cerebro y estoy totalmente de acuerdo, sin embargo, no debemos perder de vista lo increíble que resulta la maquinaria de nuestro organismo, que es capaz de crear todas estas reacciones y nosotros, que socialmente nos encargamos de darle una forma y llenarlo de rituales.

Ahora nuevas preguntas me surgen, ¿Qué pasa con el amor a las divinidades o con el amor a los objetos materiales, a los momentos? ¿Serán tan sólo procesos aprendidos y falsos o realmente somos capaces de crear las mismas reacciones químicas en nuestro cerebro?

El mundo es una farsa melodramática

*Las partes denotadas con comillas ("") son citas textuales del artículo.

Fuente:
-Revista Digital Universitaria
10 de noviembre 2008 • Volumen 9 Número 11 • ISSN: 1067-6079


El Ale!!

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